Hornachuelos
Municipio situado al oeste de la provincia, al pie de Sierra Morena. Aunque el Guadalquivir pasa por la parte baja de sus tierras, la mayor parte de su término es territorio de sierra incluido en el , el mayor espacio protegido de la provincia, de gran valor paisajístico, poblado de alcornoques, encinas y sotobosque; además de bosques de ribera de sauces, fresnos y alisos. A eso hay que sumar su gran valor faunístico y cinegético. Su gran riqueza natural se completa con un espléndido paisaje y su valor hidrológico por la localización en su término de los embalses del y el .
El pueblo se ubica sobre una loma que mira a la derivación del embalse de Bembézar, adaptando su estructura urbana al terreno y formando un conjunto de gran belleza, en el que hay que destacar el Castillo y la Iglesia de Sta. María de las Flores.
El origen de Hornachuelos es incierto. Se le ha querido identificar con la antigua Anarelos y con la Celtis que aparece en el Itinerario de Antonino y que es citada por Plinio.
Los restos existentes permiten rastrear sus orígenes más cercanos hasta el siglo XI, y aparece, con seguridad documental, reconquistada en 1240 por Fernando III, y en 1254, Alfonso X la pone bajo el consejo de Córdoba.
En 1637 don Lope de Hoces recibe de Felipe IV la jurisdicción y señorío de la villa, y en 1640 don Alonso Antonio de Hoces recibe el título de Primer Conde de Hornachuelos y segundo señor de la Villa.
Hornacho es "una concavidad que se hace en la montaña para extraer mineral", lo cual habla de su origen minero. Por eso al-Idrisi (siglo XII) e Ibn al-Abbar (siglo XIII) escriben "furnayulush" refiriéndose a un sitio cercano a esta ciudad donde se extraía plata y oro.
El Duque de Rivas en su obra "Don Alvaro o la fuerza del sino", sitúa parte de la misma, en Hornachuelos, concretamente en la cocina del mesón del Sr. Monipodio y la Sra. Colasa.
Monumentos
Iglesia de Santa María de las Flores, principios del siglo XVI, de estilo gótico-mudéjar apuntando a Renacimiento. La portada principal, atribuida a Hernán Ruiz I, es de estilo gótico flamígero. La torre fue levantada en 1781.
Restos del Castillo y recinto amurallado, siglo VIII o IX, se conservan la torre del Homenaje y el patio de Armas.
Ermita del Salvador o del Santo Cristo, siglo XVIII, pequeña iglesia de una sola nave.
Convento de las Carmelitas Descalzas e Iglesia de Nuestra Señora de la Sierra, en la población de San Calixto.
Monasterio Cisterciense de Santa María de las Escalonias.
Convento de Santa María de los Ángeles, situado en un abrupto y bello paraje en la margen derecha del río Bembézar.
Yacimientos Arqueológicos
Yacimiento de El Ochavillo, con necrópolis tardorromana.
Restos de minería prehistórica, vasos campaniformes de El Bramadero.
Urbanismo
Palacio de Moratalla, a unos 7 km de Hornachuelos, los jardines fueron diseñados por el ingeniero J.N. Fosterier, siguiendo el modelo de Versalles.
Antigua Posada de la Calle Mayor, siglo XVII.
Casa de la calle Béjar, de finales del siglo XVIII
Calle la Palmera, destaca por el original pavimento en forma de palmera.
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Gastronomía
Conejo en pebre, Chorizo de Venado y Hojuelas
Dada la riqueza cinegética hornacense, toda su cocina se centra y se recrea en ella. En sus cotos de caza mayor se cobran alrededor de 2.000 piezas por temporada. Son, pues, los habitantes del pueblo expertos en la preparación del jabalí y del venado.
El exquisito chorizo de venado lleva, además de la carne del animal, pimentón dulce y picante, sal, pimienta, ajo, comino y orégano. Después de dejarlo en este adobo dos días, lo embuten en tripas y lo dejan secar al aire. También es especial la preparación de la pierna de venado. Para quitarle el husmo, ese sabor tan peculiar de algunas carnes de caza, la dejan varios días marinada en aceite, zanahoria, cebolla, ajo, tomillo, laurel, pimienta, clavillo, estragón, vinagre, vino blanco y sal. La guisan en manteca y, para comerla, la acompañan de salsa picante.
Podremos endulzar el paladar con los excelentes productos confiteros, como son las tortas, torrijas, pestiños, roscos, bizcochos y hojuelas. Estas se hacen con huevo, harina, agua y aceite y, finalmente, se bañan en miel.
Es también estupendo el conejo en pebre, no en pobre, como por error dicen algunos. Pebre es una salsa hecha con aceite, ajos, pimienta, perejil, agua, y vinagre.
En las presas del Bembézar y Retortillo abunda el pato silvestre. Lo guisan en Hornachuelos con manteca de cerdo, vino, sal, pimienta y nuez moscada. En dichas presas hay parajes visitados asiduamente por excursionistas que pueden deleitarse, de paso, con la pesca de barbos, bogas y anguilas, peces muy apropiados para acabar en la cazuela.
Cómo llegar
Salir de Córdoba. Continuar en: A-431, travesía de Villarubia y Almodóvar del Río. Atravesar Posadas y seguir hasta Hornachuelos
Distancias
A Córdoba 48 km
A Medina Azahara 42 km
Almodóvar del Río 23 km
A Posadas 16 km
La Puebla de los Infantes 30 km
A Palma del Río 17 km
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